Arena Roja: Infierno Azul - Capítulo 37

 





Arena Roja: Infierno Azul

Por: Dirk Kelly


Capítulo 37


Mientras tanto...


En la cabaña cerca del faro de Infierno Azul, la misma donde Dirk había vuelto a establecer su guarida tal como semanas antes lo había hecho en La Sirena y El Diablo...Algo se movió.


No una persona.


No una sombra.


La propia penumbra.


La estancia permanecía vacía. Una mesa. Una silla. Algunas botellas. El olor a humedad marina mezclado con madera vieja.


Solo un foco fluorescente permanecía encendido.


Parpadeando.


Entonces un libro se abrió.


Solo.


Las páginas comenzaron a pasar como si dedos invisibles las recorrieran.


Hasta detenerse.


Una bitácora.


Un diario.


La letra elegante y severa de Herbert Callahan cubría las hojas amarillentas...


Año 2007 – Notas sobre la Fijación

"El error de los hombres de mi tiempo fue creer que el reflejo es un fenómeno óptico. En el Proyecto Sinfonía, los muchachos de la inteligencia artificial y técnica pensaban que habían domesticado la copia, que al meter un alma sintética en un chasis de cromo y silicona, tendríamos el arma perfecta para deshacernos de enemigos sin manchar nuestras manos. Qué ingenuidad.

Ignoraban que toda copia, sea de carne o de metal, tiene una deuda con el original.

No se trata de imitar; se trata de sustituir. Al observar el Primer Reflejo en aquellos primeros mapas esotéricos que recuperé en Johannesburgo, comprendí que no es un ente, es una constante. Como la gravedad, solo que más hambrienta.

El anillo no es un adorno. Es el anclaje electromagnético. La frecuencia que le dice a la realidad: 'aquí está el punto de fuga'. Si el Primero despierta, no habrá diferencia entre el autómata de los años 1960s y el duplicado o Doppelgangers actuales. Todos seremos, finalmente, piezas intercambiables en una mentira que ha durado demasiado.

El mundo no es una cebolla, querido Dirk. Es un engranaje. Y alguien tiene que ser el aceite... o el desperdicio. $Espero ya cuando leas esto hayas logrado invocar... al Eco y usar sus beneficios sobrenaturales"


El foco volvió a parpadear.


Y por un instante... La tinta del diario pareció moverse.


Como si las palabras estuvieran siendo leídas por algo más que unos ojos humanos.


Luego una nueva frase apareció lentamente debajo del texto.


No escrita por Herbert.


Ni por Dirk.


Ni por nadie vivo: "La Fijación fue exitosa."


El libro se cerró de golpe.


La cabaña quedó en silencio.


De vuelta en Infierno Azul, a unos pocos cientos de metros de allí...


El motel seguía temblando.


No físicamente.


Conceptualmente.


Como si partes de él estuvieran recordando que alguna vez fueron otra cosa.


El círculo de sangre continuaba brillando.


El anillo flotaba.


Y Cassian sostenía el viejo libro encuadernado en cuero oscuro.


El mismo que había acompañado a ambos Guardianes durante décadas.


Quizá siglos.


Dylan observó nervioso.


—¿Van a decirnos por fin qué demonios es el Primer Reflejo?


Cassian intercambió una mirada con Zaza.


Una de esas miradas largas que parecían contener conversaciones enteras.


Finalmente ella asintió.


—No es un monstruo. No es un dios. No es un demonio.


Cassian abrió el libro.


Las páginas avanzaron solas.


Como si reconocieran el momento.


Hasta detenerse en una ilustración antigua.


Un dibujo realizado siglos atrás.


Mostraba una figura humana observando su reflejo en el agua.


Pero el reflejo... Estaba mirando en otra dirección.


—La primera leyenda aparece miles de años antes de cualquier religión moderna —explicó Zaza.


—Más antigua que los imperios. Más antigua que los nombres.


—Cuando el primer ser humano se reconoció a sí mismo...—continuó Cassian— algo respondió desde el otro lado.


Chloe sintió un escalofrío.


—¿Algo?


—No exactamente. Una posibilidad.


Mason cruzó los brazos.


—Eso no aclara mucho— dijo.


Cassian sonrió.


—Porque no es sencillo. Imaginen todas las decisiones que jamás tomaron. Todas las vidas que no vivieron. Todas las versiones de ustedes que nunca existieron en esta realidad... El Primer Reflejo es el lugar donde esas posibilidades permanecen.


Silencio.


Incluso Dirk escuchaba.


—Los Ecos son fragmentos poderosos.


Prosiguió Zaza.


—Los duplicados son manifestaciones. Los portales son heridas. Pero el Primer Reflejo... Es el océano completo.


El anillo vibró.


Como si reconociera aquellas palabras.


—¿Entonces los duplicados o Doppelgangers vienen de ahí? —dijo Adrián.


—Sí...Y no—respondió Cassian—Son intentos. Versiones descartadas. Vidas paralelas. Errores. Sueños. Algunos son inocentes. Otros... no.


Dirk habló por primera vez desde hacía varios minutos.


Su voz sonó más cansada.


Más humana.


— Mi tío abuelo Herbert sabía esto.


Todos lo miraron.


—Más de lo que yo entendí. Más de lo que me contó.


El anillo volvió a girar.


La sangre respondió.


Formando nuevas líneas.


Nuevos símbolos.


Entonces el libro empastado de cuero negro mostró otra página.


Una que ni Cassian ni Zaza habían visto antes.


Ambos palidecieron.



—¿Qué pasa?


Preguntó Indra.


Cassian tragó saliva. Algo extremadamente raro en él.


—Esto no debería estar acá.


La página mostraba dos círculos.


Uno representaba los Ecos.


Otro el Primer Reflejo.


Entre ambos aparecía una tercera figura.


Sin nombre.


Sin rostro.


Solo una silueta.


Y debajo...


...Una única frase:


"Cuando los reflejos comiencen a interactuar entre sí, y logren pasar por más tiempo desde la otra dimensión el Observador despertará."


Nadie habló.


Ni siquiera Dirk.


Porque aquella frase no aparecía en ninguno de los textos conocidos por los Guardianes.


Ni siquiera Herbert parecía haberla escrito.


Y lejos de allí...


En el Motel La Sirena y El Diablo... Esa madrugada continuaba.


Cristabelle permanecía sentada sobre la cama de su cuarto.


Ramona en una silla cercana.


Colt apoyado junto a la ventana.


Los tres habían intentado llamar varias veces.


A Chloe.


A Adrián.


A Indra.


A Dylan.


Por supuesto también a Mason.


 Y nada.


Ni señal.


Ni mensajes, ni por Whatsapp ni redes sociales...


Ni llamadas.


Como si Infierno Azul hubiera desaparecido del mapa.


Cristabelle observó su teléfono.


La pantalla mostraba una interferencia extraña.


Breves líneas azules.


Patrones repetidos.


Como un espejo digital roto.


—No me gusta esto.


Dijo finalmente.


Ramona asintió.


—A mí tampoco.


Colt intentó bromear.


Pero ni él pudo encontrar humor.


—Llevo semanas queriendo salir de esos problemas. Y ahora tengo el presentimiento de que los problemas nos van a venir a buscar— dijo Colt... con una tristeza que no le habia visto Ramona en años.


El silencio respondió. Afuera. Las olas golpeaban la costa.


El motel seguía lleno.


El letrero de NO VACANTE seguía iluminado.


Todo parecía normal.


Pero los tres compartían exactamente la misma sensación.


Que en el motel Infierno Azul... algo había despertado.


Y que lo que estaba ocurriendo allí ya no tenía nada que ver únicamente con Dirk Callahan, los duplicados o los Ecos.


Algo mucho más antiguo acababa de mover una pieza.


Y nadie sabía todavía cuál era la siguiente pieza en moverse...


Continuará...


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