Arena Roja: Infierno Azul
Por: Dirk Kelly
Capítulo 13
Pasillos de espejos. Motel Infierno Azul. 03:44 AM.
Chloe Seyfried, Adrián Barton e Indra Mathers caminaban al frente del grupo. Zaza, Cassian y Dylan Mercer los seguían unos pasos atrás. La penumbra azul del motel se volvía más espesa a medida que avanzaban. Las luces dejaban de ser luces: eran pulsaciones. Como si el lugar latiera.
—¿No lo sienten? —murmuró Chloe.
—Sí —dijo Indra, firme, con el rostro empapado de sudor bajo la luz azul violeta—. Estamos en el corazón.
El pasillo terminó en una sala circular, con un espejo gigante frente a ellos. No tenía marco. No tenía cristal visible. Era líquido y sólido a la vez.
Y allí, reflejados… no eran ellos.
Chloe jadeó.
La imagen mostraba una versión íntima y arrolladora: los tres desnudos, cubiertos por cadenas de terciopelo y gasas negras, entrelazados en un abrazo ardiente. La Chloe reflejada tenía los labios manchados de sangre. Indra, un corset con hebillas metálicas. Adrián, solo su camiseta de malla rasgada y unas botas. Lo demás, al desnudo.
El espejo pulsó.
—Es una puerta —susurró Adrián.
—O una trampa —dijo Indra, cruzándose de brazos.
—¿Y si es ambas? —añadió Chloe con una voz temblorosa pero dulce.
Zaza se acercó, rozando el borde del marco de neón. El espejo goteó un líquido oscuro que humeaba al tocar el suelo.
—Está vivo —dijo.
—Está hambriento —agregó Cassian.
Dylan retrocedió hasta apoyarse contra la pared. Sus ojos seguían el reflejo como hipnotizado.
—¿Y si… si este espejo es lo que conecta a Dirk con todo? —preguntó, apenas audible.
El ambiente se tensó.
Chloe apretó la mano de Indra. La sintió temblar, algo raro en ella.
—No quiero perderlos —dijo Chloe de pronto.
Indra se giró, conmovida.
—¿Perdernos?
—Desde que te conocí en el instituto católico… y desde que te miré dormida aquella noche en el desierto… no he sido la misma— dijo Chloe.
Adrián bajó la mirada. Su voz era grave, casi melancólica.
—Yo tampoco. Desde que las vi en aquella gasolinera… supe que no sería un viaje más.
---
Desierto de Arizona. Dos días antes de conocer a Adrián.
Indra y Chloe descansaban sobre una manta psicodélica extendida entre dos rocas. Era noche cerrada. Sobre ellas, estrellas desnudas, y el motor del auto aún caliente. Chloe usaba una blusa estilo 70s con margaritas bordadas y un short de mezclilla roto, el cabello rubio suelto, liso, lleno de clips color pastel. Escuchaba música en un reproductor moderno pero retro de CD y cassete portátil con USB adicionada. Sonaba “Fade Into You” de Mazzy Star en un CD.
Indra llevaba una chaqueta de cuero sin mangas y pantalones ajustados negros. Su cabello negro ondeaba por la brisa cálida. Miraba al cielo, seria, como un centinela en guardia.
—¿Sabes por qué me gusta esto? —dijo Chloe.
—¿El desierto?
—No. El estar contigo… sin señal… sin ruido. Solo tú y yo.
Indra sonrió, apenas.
—Podrías haber elegido otra chica más fácil para eso— dijo Chloe.
—No quería alguna más fácil. Te quería a ti.
Ambas se recostaron juntas, Chloe abrazada a Indra, su cabeza sobre el pecho de ella. Los grillos eran lo único que cantaban.
—¿Crees que alguien nos estará esperando allá adelante? —preguntó Chloe.
Indra cerró los ojos.
—Sí. Pero aún no sabe que nos está esperando.
---
PRESENTE – En el corazón del motel Infierno Azul.
Adrián dio un paso hacia el espejo.
—Yo las vi. En sueños. Antes de conocerlas. A las dos. Pero más que sueños… eran como advertencias.
Chloe lo abrazó por la espalda. Indra se acercó, tomándole la mano.
—Este espejo… muestra lo que más deseamos, pero también lo que más puede atarnos —dijo ella.
Cassian observó, tenso.
—Si cruzan… puede que no regresen iguales.
—Tal vez esa es la idea —dijo Indra, acariciando el cuello de Adrián—. Matar lo que fuimos… para ser lo que debemos.
El espejo palpitó. Se abrió.
Un vórtice de luz roja, hilos y piel. El reflejo ya no era un reflejo. Era una promesa.
Adrián, Chloe e Indra se miraron una última vez.
Y con un paso sincronizado, cruzaron al otro lado.
Continuara...

Comentarios
Publicar un comentario